28-12-2021

Traducciones

UNA POSIBILIDAD FRACCIONAL: DE CHRISTIE'S A LAS COMUNIDADES DE ARTISTAS

Clara Che Wei Peh, Jehan Chu, Mario Klingemann y Qinwen Wang

Robert Alice. BLOCK 21 (42.36433° N, -71.26189° E) (2019)

La escritora e investigadora de arte Clara Che Wei Peh habla con la profesional de arte Qinwen Wang, el inversionista en blockchain Jehan Chu y el artista Mario Klingemann sobre la relación que se está desarrollando entre el mundo del arte tradicional y las comunidades de blockchain.

La primera vez que me introduje en la conversación sobre arte y blockchain fue en el 2018 durante una práctica donde me encargaron investigar las posibles disrupciones tecnológicas en el mercado del arte. El 2018 fue el año en que Christie’s celebró su cumbre inaugural Art+Tech[1], enfocada en blockchains, y el mercado del arte ya había abierto sus puertas a las posibilidades criptográficas. Fue entonces cuando me encontré con Maecenas[2], una plataforma de inversión de arte que permite a coleccionistas comprar y poseer acciones fraccionadas de obras de gran valor.

Maecenas se había comercializado como la primera plataforma basada en blockchain que negociaba con obras maestras en un intercambio líquido. Los inversionistas de la plataforma recibirían tokens de activos, que según Maecenas serían “certificados digitales de propiedad de activos reales”[3], en forma de ERC20[4]. Los inversionistas interesados podían subirse a la plataforma e invertir un mínimo de $1.000 dólares y poseer un porcentaje de un cuadro de Andy Warhol (dependiendo de su valor en el mercado).  Para ilustrar, imaginemos que esta inversión inicial de $1.000 dólares te daría derecho a un 0,01% de dicho cuadro. No sería posible que usted expusiera el 0,01% de dicho cuadro de la obra en el salón de su casa y que permitiera hacer lo mismo a otro coleccionista que tuviera el mismo 0,01% de la obra. Bueno, técnicamente sería posible, si uno cortara el cuadro en fracciones, como hizo el grupo estadounidense MSCHF[5] con la pintura de puntos de Damien Hirst en el 2020[6]. Esto podría ser bastante sacrílego, y el valor de la pintura como un todo se vería dañado significativamente.

En este caso, los inversionistas de Maecenas estarían comprando tokens digitales en blockchain que representan la propiedad de obras de arte físicas, las cuales tal vez nunca vean en persona o tengan en sus manos, pero de las que poseen una fracción “de papel”.

En el primer cuarto del 2021, los tokens no fungibles (NFT [non-fungible tokens]) han arrasado en el mundo del arte. A menudo descritos como certificados digitales de autenticidad y pruebas de propiedad, los NFT han hecho posible que los artistas digitales y de nuevos medios creen y mantengan la escasez a través de medios digitales. Cualquiera puede descargar este JPEG de una ilustración digital, compartirlo y utilizarlo como quiera, pero solo un número de nosotros, y en algunos casos, el único entre nosotros, puede ser el verdadero propietario validado de esta obra de arte a través de su locación hash en blockchain.

La lógica de la propiedad de NFT puede parecer abstracta a primera vista. Muchos se preguntan ¿por qué pagarías por tener este token que representa una obra de arte, cuando ni siquiera puedes tener la obra en tus propias manos? Bueno, cuando tomas el caso del ya pasado de moda Maecenas, observas que las NFT se han vuelto mucho más intuitivas. También es importante tener en cuenta que muchos de los primeros en adoptar las NFT son artistas y compradores que se identifican como criptonativos, o al menos, criptocuriosos. Poseen y comercian con criptomonedas y se sienten cómodos almacenando parte de su riqueza en “dinero mágico de internet”. Ya conocen el sistema de valor de los activos digitales en blockchain: no es necesario convencerles de que las NFT son valiosas.

La creciente popularidad y mediatización de las NFT ha impulsado a muchos a mirar el arte digital con un nuevo lente, incluida yo misma. Como persona profundamente interesada en el ciberfeminismo y en lo virtual como espacio experimental, siempre me han interesado las obras de arte con vida digital, pero nunca había coleccionado nada. En hic et nunc[7], una plataforma NFT construida en blockchain Tezos[8], he empezado a levantar una modesta colección de obras de arte, muchas de ellas con una existencia puramente digital. Con esto me refiero a que estas obras de arte fueron creadas usando herramientas digitales, pensadas para ser vistas y experimentadas digitalmente, y las colecciono a través del propio artista con una transacción exclusivamente digital. Splitter (2019) de Leander Herzog, por ejemplo, funciona con HTML, CSS y Javascript, los componentes básicos de Internet. Aunque la obra de arte es anterior a su creación NFT, es este token digital recientemente acuñado el que me ha facilitado la compra a Herzog de una edición única de este código. Se podría decir que el “ciclo de vida” digital de la obra de arte ha cerrado el círculo, gracias al ecosistema de blockchain.

Robert Alice. BLOCK 21 (42.36433° N, -71.26189° E) (2019)

A medida que profundizaba en el llamado metaverso[9] con las NFT, descubrí que muchos en el mundo del arte buscaban formas de llevar esta existencia digital a lo físico. Virtual Niche, probablemente la primera exposición en el mundo de NFT realizada a gran escala y en una institución, se inauguró en marzo del 2021 en UCCA Lab (plataforma interdisciplinar del Centro de Arte Contemporáneo de Ullens) en Beijing, China. En ella se expusieron más de 60 obras de criptoarte, incluidas las que hacen referencia a la criptocomunidad de blockchain, como Portraits of a Mind[10] de Robert Alice, hasta obras digitales catalogadas como NFT como las de Beep y Mad Dog Jones[11].

En contraste al modelo de Maecenas, que tomaba un objeto tangible y creaba un activo digital que lo acompañaba, Virtual Niche y muchas de las próximas exposiciones de NFT “en la vida real” intentan hacer lo contrario. Independiente del medio y el material original de la obra de arte, una vez acuñada como NFT, la obra está inextricable e inmutablemente vinculada a una existencia digital y transaccional. Estas exposiciones llevan las obras de arte fuera de línea y “off-chain” (“fuera de la cadena”), inyectándolas en el espacio físico y poniendo en escena otra dimensión de la obra de arte NFT.

Con la curiosidad de explorar lo que esto significa para la creación y curaduría del arte digital, así como la relación que se está desarrollando entre el mundo del arte y las comunidades blockchain, hablé con Mario Klingemann, artista de inteligencia artificial (IA) cuya obra generativa 79530 Self Portraits (2018) se expone en Virtual Niche; Jehan Chu, coleccionista de Portraits of a Mind; y Qinwen Wang, coproductora de la exposición. En una llamada Zoom de una hora, especulamos sobre la creciente popularidad de las NFT, el arte que cuestiona el propio blockchain y el futuro de las exposiciones de arte.

Clara Che Wei Peh (C): Háblanos de lo que percibes como tu papel en el ecosistema del arte, y de cómo llegaste al mundo del blockchain y las NFT.

Jehan Chu (J): Ingresé en el mundo del arte cuando me incorporé a Sotheby’s como responsable técnico de www.sothebys.com, y más tarde me convertí en jefe de desarrollo de clientes, APEC, y luego lo dejé para dirigir una consultoría de arte. También, he estado profundamente involucrado y fui parte de su consejo, con el espacio sin fines de lucro Para Site de Hong Kong desde el 2018 hasta el 2020, además de ser coleccionista de arte. En el 2013, me involucré en Bitcoin y empecé un trabajo de creación de una gran comunidad en el cripto-espacio, iniciando el Ethereim Meetup y contribuyendo al Bitcoin Meetup en Hong Kong. Finalmente, eso culminó en Kinetic Capital.

Creo que las criptomonedas potencian muchas cosas que comparten las comunidades del arte y de blockchain: las ideologías, la apertura, la naturaleza disruptiva de las ideas, así como el aporte de apoyo financiero, que es fundamental desde la perspectiva NFT. Ayudé a poner en marcha la primera conferencia de NFT en el 2018, habiendo invertido yo mismo en un montón de NFT y colaborando estrechamente con artistas en el espacio.

El mundo del arte, desafortunadamente, es bien conocido por estar un paso atrás en términos de tecnología. Pero es particularmente curioso que se quedara tan atrás a la hora de abrazar las ideas y los conceptos detrás de la descentralización, las criptomonedas y blockchain, porque se trata de un área tan fértil para considerar, el interrogatorio y la investigación. Ahora estamos viendo más participación, pero espero que el espacio NFT sea la puerta de entrada para pensar realmente en esta tecnología de una manera mucho más profunda.

Considero que mi misión es ayudar a investigar esta idea de un nuevo capítulo del arte, distinto de las generaciones anteriores de nuevos medios y arte digital. Hay algo diferente respecto a los artistas NFT, muchos de los cuales tienen una práctica nativa digital pero están reinventando el uso de sus herramientas digitales.

CCWP: Ya que has mencionado a los artistas nativos digitales, es una forma perfecta de hablar de Mario.

Mario Klingemann (M): Creo que formo parte de la primera generación que creció con las tecnologías digitales. Nací en la década de los 70, crecí con juegos digitales, el handheld[12], los primeros computadores domésticos, así que evolucioné con la tecnología a medida que se hacía disponible. Siempre me han interesado las posibilidades de crear digitalmente, ya que me parecía lo más nativo. A partir del arte generativo, me involucré en IA hace unos cinco o seis años. Fue entonces cuando comencé a exponer y a introducirme en el mundo del arte, porque tuve la suerte de formar parte de la primera oleada de arte con IA.

Entonces me di cuenta de que el criptoarte estaba surgiendo hace dos o tres años. Tengo que admitir que, al principio, era muy escéptico. No estaba seguro de cómo se vería mi obra al lado de gatos parpadeantes, de la forma típica en que lo percibe la gente que recién comienza a mirar este espacio. Así que dije: “bueno, déjame sentarme a un lado y observar”. Luego, hace aproximadamente un año, en febrero de 2020, sentí que la escena estaba madurando y, por supuesto, con el COVID-19 y el resto del mercado del arte estancado, empecé a acuñar mis primeros experimentos bajo el radar en Rarible[13]. Luego noté que era diferente a mis primeros prejuicios y que se estaba desarrollando una escena interesante con un nuevo tipo de arte y posibilidades.

Sigo siendo escéptico sobre algunos de los extremos que estamos presenciando con toda esta forma en que se venden y comercializan las NFT. Eso es lo que me preocupaba en primer lugar, y no ha cambiado.

Pero hace un mes, me metí a otra cadena, Tezos, la cual tiene la capacidad para hacer NFT y es mucho más económico de acuñar. Eso en sí es increíble, es una barrera que cambia la forma en que interactúas con ella. En ese espacio, veo una comunidad evolucionando, que se siente muy diferente a lo que he visto antes. En este momento, estoy totalmente enfocado en ese espacio y me doy cuenta de que estas son las cosas buenas prometidas que nos llevaron a este espacio, y las estamos realizando ahora. El foco está mucho más en el arte que en el dinero, y las personas tienen la capacidad de dar forma a la comunidad activamente. Tienes el control, no estás al capricho de plataformas que tienen intereses distintos a los tuyos como artista.

Siempre es un sistema complejo, en el cual cada jugador tiene un rol. Si no fuera por la enorme cantidad de dinero, tal vez no se habría prestado esa atención a los NFT y, tal vez, se habría desvanecido. Pero ahora, vemos que hay mucho más que solo vender. Por primera vez en 20, 25 años haciendo esto, puedo vivir solo de mi arte y experimentar este nuevo tipo de liberación, para volver a centrarme en hacer arte por el arte. 

Mario Klingemann. What is a NFT, Jerry (2021)

JC: Eso es muy interesante. Me alegro de que artistas como tú puedan mantenerse a través de las NFT, es un aspecto muy importante del fenómeno.

Se me ocurren un par de cosas. Creo que esta es la primera vez que vemos al internet llegar al mundo del arte como es debido. Por su puesto, antes teníamos Artsy, subastas en línea[14] y estas plataformas, pero que solo rozaban la superficie y añadían un poco del brillo de internet al mundo del arte que se mantenía igual. Ahora tenemos a los artistas como plataformas propias y representándose a sí mismos, para que puedan llegar directamente a los coleccionistas. No se trata solo de vender, sino también de interactuar. Para los artistas que quieren esta interacción, interesados en este tipo de retroalimentación y en construir una práctica holística que se comprometa con sus comunidades.

Existe ahora una fuerte presencia del artista en internet, que se expresa de varias maneras. Una es la distribución de sus obras de arte como NFT, y otra es simplemente estar presentes en línea. Creo que esto es un nuevo tipo de disrupción. Otra es que se está construyendo un verdadero tipo de comunidad en línea. Se empiezan a producir debates sofisticados, matizados y coherentes sobre arte en foros abiertos en línea, como Discord[15]. Vemos cómo comunidades se unen en torno a diferentes prácticas, en torno a la tecnología, en torno a la ética de esta. Vimos comunidades enteras debatiendo sobre la sustentabilidad ecológica de los NFT en torno a la subasta de Beeple.

Gracias a las NFT estas pequeñas horribles cosas que no pertenecen al arte contemporáneo están introduciendo esta nueva energía al mundo del arte. Esperamos que el mundo del arte acepte esto, así como también el hecho de que esta nueva sacudida proviene de fuera del mundo del arte. Esto es exactamente lo que el mundo del arte necesitaba para sacudirse del malestar y la comercialidad.

CCWP: Has mencionado la idea de que los artistas adquieren diferentes niveles de autonomía que no existían antes, y la importancia de que este cambio venga de fuera del mundo del arte. Quiero volver a ello e invitar a Qinwen para que comparta con nosotros cómo se involucró en esta ecología.

Qinwen Wang (Q): Crecí dibujando e ilustrando e hice una pasantía en Christie’s cuando entraron por primera vez en el mercado chino como la única casa de subastas extranjera con licencia dentro del país. En el 2018, estuve involucrada en la cumbre Christie’s Art + Tech, siendo la primera sobre blockchain preguntándose si el mundo del arte estaba preparado para un consenso.

Comencé mi carrera en consultoría de gestión y administración, y luego pasé al capital de riesgo. En el 2019, me uní a la Fundación Web3[16] luego de un viaje a Suiza. Fue entonces cuando fui a Kate Vass Galerie[17] y me encontré con las obras de Robbie y Mario[18]. Estoy muy emocionada de que estos artistas estén involucrados con NFT.

También soy miembro del consejo de la red Polkadot[19]. La tesorería de la Red Kusama[20] financia proyectos desde el punto de vista del arte y la tecnología, y así surgió la exposición: Virtual Niche[21]. Una empresa local, BCAEX, postuló a los fondos de la tesorería de Red Kusama. Yo estuve involucrada en esta exposición en nombre de la Red, así como en el rol de coproductora de la muestra.

Muchos han comentado por qué la primera gran exposición de NFT tiene lugar en China. Tengo que decir que estamos muy orgullosos de esto porque en el mercado del arte, e incluso en cripto, las voces claves son típicamente occidentales.

CCWP:  En todos los diferentes roles que tienes en los ecosistemas del arte y la tecnología, está la función de traducción de lo que es intangible, lo que existe en el blockchain y el metaverso, para llevarlo a lo físico. Hay una necesidad de comunicar esto a quienes aún no están en este universo. Uno de estos ejercicios es la exhibición Virtual Niche que produjo Qinwen y que incluye la obra de Mario. ¿Cómo negocian estas tensiones entre lo inmaterial y lo físico?

JC: La inmaterialidad no es nueva en el mundo del arte, con el arte de la performance, el arte conceptual y más allá. Pero creo que con las NFT y el criptoarte, permite que más profesionales participen y ganen atención. Las NFT tienen este aspecto del arte basado en la instrucción, donde tienes la capacidad de que los contratos inteligentes dicten cómo los artistas lo presentan, o incluso cómo se ejecuta. Si toman notas de lo que están haciendo Mario y Async Art[22], las NFT permiten modos más interactivos y participativos de arte instructivo.

También hay que tener en cuenta que es la primera vez que el mercado forma parte del medio, donde los contratos inteligentes nos permiten dictar a dónde irán los fondos cuando se produzca una transacción. Cuando se producen ventas secundarias, los contratos inteligentes dirigen automáticamente los derechos de reventa al artista sin la mediación de plataformas, lo que permite a los artistas tener fuentes de ingreso sostenibles a largo plazo. El hecho de que esta sea una instrucción inherente al modelo de las NFT es bastante interesante.

En cuanto a la materialidad e inmaterialidad, la pieza de Robert Alice[23] es una obra muy material. Pero cuando empezamos a hablar, me dije que era más una obra de Bitcoin que de blockchain. Sería interesante añadir una NFT a esto, y relacionar la obra con una comunidad mucho más amplia en lugar de solo con Bitcoin, por lo que la obra se registró en blockchain de Bitcoin. Para ser justos, la NFT vinculada a la obra era un aspecto menor de la misma, pero realmente abrió las puertas en muchos sentidos.

Las NFT representan gemelos digitales. Lo que veremos no es la ruptura de las fronteras entre lo físico y lo digital, sino una mayor posibilidad de que los coleccionistas y el público experimenten simultáneamente varias formas de arte. Así, puedes tener una obra de arte en tu casa o estar frente a una en el museo, y al mismo tiempo poder ver y experimentar metainformación que está adjunta a la NFT. Puedes estar conectado a la existencia NFT de la obra de arte física, su proveniencia y las experiencias de otros usuarios ancladas a ella. Las NFT les agregan una capa digital a las obras físicas. Pero también creo que comenzaremos a ver lo contrario. Ahora mismo, tenemos obras físicas entrando en el espacio digital y formando gemelos digitales, luego, veremos que ocurrirá al revés. Son más lienzos, y horizontes, para que los artistas experimenten.

Vamos a asistir a un renacimiento artístico digital a medida que los artistas se familiaricen con las herramientas y se sientan cómodos con los conceptos y vean que hay todo un medio completamente nuevo.

Mario Klingemann. Hic et Nunc – State of the Art – March 25th 2021 (2021)

CCWP: Quiero volver a lo que has dicho sobre las NFT como un nuevo medio. He estado pensando las NFT como un mero punto de distribución y un canal de venta. Pero en algunas obras conceptuales como Diminishing Returns[24] de Mario, que pude coleccionar gratuitamente, sí veo cómo las NFT pueden abrir un modo de experimentación.

MK: Con algunas de las nuevas plataformas NFT, como hic et nunc, hemos conseguido tener NFT que ejecutan código, lo que nos permite hacer una búsqueda de la propia blockchain. El mes pasado hice unos experimentos que juegan con la idea de que una obra no es necesariamente finita o terminada, sino que, de hecho, solo comienza a vivir debido a la interacción con los coleccionistas.

Comencé con Planned Obsolescence[25]. La obra comienza con mis típicos trabajos con IA generados con neural networks. Pero lo que ocurre es que, con cada venta, la identificación de la billetera (wallet ID) del coleccionista se añade a la propia imagen. Por lo tanto, cuantas más personas la coleccionan, más se distorsiona la imagen original. Los coleccionistas gradualmente van añadiendo sus huellas dactilares en la obra. Y esto solo es posible porque la obra misma interactúa con la cadena y rastrea las transacciones.

Diminishing Returns entonces juega y reacciona a un fenómeno que he observado. En hic et nunc, por primera vez, los artistas podían ofrecer NFT gratis. La gente acuñaba ediciones de 500 unidades porque era asequible hacerlo, y las regalaban. Cualquier persona podía ir y recoger una. Pero luego, por supuesto, la gente empezó a especular y se llevaba cinco, diez, o incluso más, porque claro, estos NFT podían venderse después. Así que intenté crear un NFT que fomentara el comportamiento social. Así, a quien llegara primero y cambiara el NFT se añadiría su identificación de la billetera (wallet ID) a la obra misma, creando ediciones artificiales cada vez que entrara un coleccionista. Establecí una regla de que cada persona solo tiene la autorización para llevarse una edición, y si se llevaba dos se eliminaba de la lista. Si vendes la obra en el mercado secundario, también serías eliminado de la lista. Si alguien más la compra y nunca había realizado una transacción con la obra, entonces volverá a entrar en la lista. Es una especie de juego con las NFT como plataforma propia.

Eso es lo nuevo, ¿no? Con las NFT, el propietario y el coleccionista se convierten en parte permanente de la propia pieza, porque se añaden a la historia. Por supuesto, eso sucede también en el mundo del arte tradicional, pero es menos evidente.

Ahora, volvamos a la idea de lo digital y lo físico. Con una obra de arte digital, no tenía una representación física nativa. Existe la forma real de la obra digital, que existe en forma de bytes en el disco duro o memoria USB, pero no había una forma real y verdadera para presentarla. Entonces, cuando se muestra una obra de arte digital en internet, no se tiene control sobre el tamaño de la pantalla, la calidad de la visualización, o el entorno en el que se muestra. Como artista, tendrías que determinar cuánto control quieres ejercer sobre la forma en que se muestra la obra. Con Memories of passerby I, II ejercí mucho control. Proporcioné las pantallas, incluso el computador que la ejecutaba. Por supuesto, esa es una parte fundamental, es una entidad autónoma. Pero es algo con lo cual los coleccionistas de arte tradicionales tendrían que dar un salto de fe.

Cuando tienes una pintura o una escultura, sabes exactamente lo que tienes. Pero una obra digital significa que hay cierto margen de maniobra y libertad en cuanto a la forma de mostrarla. Creo que queda en cada artista el decidir cómo enfrentar esta cuestión. Personalmente, me parece un reto interesante dejarlo en manos de los coleccionistas a veces. ¿Cómo quieren que la obra se vea? ¿Quieren mostrarla en un teléfono celular o que se visualice en una pantalla grande? Con las NFT, cuando las personas realizan una compra, puede que pregunten si se puede imprimir o si se puede poner en una pantalla… Bueno, eso me gusta, porque las cosas no están grabadas en piedra. Estas prácticas pueden evolucionar con el tiempo y algunas cosas puede que se queden mientras que otras no.

Recién ahora estamos en el punto en que se abren las verdaderas posibilidades de este mundo digital. Recién hemos establecido que hay un mercado y un campo de juego. El dinero le entrega la confianza a la gente de que es algo más que una moda. Creo que tenemos algo que está aquí para quedarse, así que ahora podemos empezar a construir casas e incluso instituciones al interior de este ecosistema.

CCWP: Has hablado de cómo una obra nativa digital puede mostrarse en un espacio físico, y de cómo se toma dicha decisión. Estas decisiones curatoriales pueden alterar dramáticamente la experiencia con una obra digital. Qinwen, ¿cómo negoció el equipo de exhibición estas conversaciones? ¿Cuál fue el proceso de reflexión para traducir estas obras de arte vinculadas a las NFT en algo que pueda sentirse y experimentarse en una sala de exposición?

QW: Mostramos algunas obras de arte icónicas para ilustrar el arte programable, y cómo las obras nativas digitales pueden ser diferentes a los medios físicos. Por ejemplo, First Supper fue creado por 13 criptoartistas con 22 capas coleccionables. Fue vendido por Async Art en el 2020. Cada capa podía ser coleccionada por diferentes dueños, y cada coleccionista podía cambiar y modificar sus respectivas capas como quisiera. Desde el día en que inauguramos la exposición hasta el día en que terminó, la pieza evolucionó continuamente, por lo que pudimos demostrar esta interactividad al público in situ. La obra fue cedida por Metakovan[26].

Otro ejemplo de cómo tradujimos esta experiencia digital a la exposición física fue incluir un código QR junto a cada obra de arte que te dirigía a su hash en la cadena. Debido a que muchos de nuestros espectadores estaban conociendo las NFT por primera vez, tenían la curiosidad de si la exposición se trataba de JPEG y GIF, o si se trataba de algo más. Abrimos los contratos inteligentes de Ethereum para mostrar las diferentes capas de las obras de arte. También utilizamos diferentes equipos, como dispositivos RA. Todos hemos hablado sobre adentrarnos en el metaverso, así que invitamos a nuestra audiencia a introducirse a estas experiencias. También tuvimos instalaciones físicas, con máquinas de minería de datos instaladas, así como Portraits of a Mind, cedida por Jehan, para mostrar de qué se trata Bitcoin.

CCWP: Alejándonos de lo físico, ¿creen que las exposiciones digitales en terrenos virtuales, como Decentraland, se volverán cada vez más importantes, en la medida que cada vez más personas se familiarizan con la visualización de obras de arte en formatos puramente digitales?

JC: Sin duda vamos a ver cada vez más exposiciones de alta calidad y centradas en el arte del metaverso. Estamos pasando por un proceso de curaduría de calidad, en el que el criptoarte está empezando a ser mejor, y tenemos más artistas profesionales que se unen a la escena. Lo que falta es el contexto para verlos, producir ese entorno será la próxima frontera para el arte nativo digital.

Un contexto digital para las obras nativas digitales es obvio e inevitable. Las fronteras entre físico y digital, la idea de que tiene que ser uno u otro en un momento dado, comenzará a erosionarse. Será más natural tener existenciales duales, y eso desafiará la idea centralizada de experimentar el arte, como la tenemos hasta ahora. Siempre ha sido: vamos a la galería, vamos al museo. Mientras que ahora, todo está en tu teléfono o computador portátil. Sigues “yendo al lugar”, pero también de alguna manera viene a ti en un sentido físico. Aunque ya ha habido exposiciones y museos virtuales, no han sido tan convincentes ni prevalentes, pero ahora habrá más inversión en lo digital, lo que mejorará y ampliará lo que este espacio puede hacer.

Así que estoy muy ilusionado con esta nueva generación de arte. Solo estamos en la fase experimental y la gente tiene que tener un poco de paciencia. Los capítulos de la historia del arte tardan mucho tiempo en desarrollarse, pero lo estamos consiguiendo.

 

© So-far. Junio 2021. Traducido por Alejandro de la Fuente y editado por Departamento Estudio de los Medios. Ver publicación original

 


[1] La cumbre Art + Tech de Christie’s es una conferencia anual de un día de inauguración, que forma parte de una iniciativa continua para generar el diálogo sobre el papel y el potencial impacto de las tecnologías emergentes en el mundo del arte.

[2] Maecenas es la primera plataforma basada en blockchain que permite a cualquier persona comprar, vender y comercializar la propiedad de partes de obras maestras en un intercambio líquido.

[4] El estándar de Ethereum para los tokens fungibles al interior de los contratos inteligentes.

[5] Se pronuncia “mischief”, MSCHF es un colectivo artístico estadounidense con s     ede en Brooklyn.

[6] Oscar Holland, “Un Damien Hirst de 30 mil dólares fue cortado -y las piezas se están vendiendo por siete veces más”, CNN Style, 1 mayo 2020, https://edition.cnn.com/style/article/damien-hirst-mschf-severed-spots/index.html

[8] Tezos es una red de blockchain descentralizada y de código abierto que ejecuta transacciones y sirve como plataforma para desplegar contactos inteligentes.

[9] El metaverso es una combinación del prefijo “meta” con “universo y se refiere a un espacio virtual compartido: la suma de todos los mundos virtuales, la realidad aumentada (RA) e internet. El término fue acuñado en la novela de ciencia ficción de 1992 Snow Crash de Neal Stephson, en la cual los humanos interactúan entre sí como avatares y con agentes de software en un espacio tridimensional.

[10] Véase la obra de Krister Olsson A Portrait of Privacy, publicada el 7 de enero de 2021: https://so-far.online/weekly/a-portrait-of-privacy/

[11] Beeple, o Beeple Crap (Michael Joseph Winkelmann) es un artista digital, diseñador gráfico y animador estadounidense, cuyo NFT Everydays: The First 5000 Days, se vendió por 69 millones de dólares. Mad Dog Jones (Michah Dowback), creador digital, es actualmente el artista canadiense vivo más caro.

[12] Nota de los editores: El handheld es un tipo de consola de video juego portátil que contaba con pantalla, controles y parlantes en la una unidad del aparato. El más popular, aunque tardío, es la Nintendo Game Boy.

[13] Rarible es un software que funciona como mercado y red distribuida y está construida sobre Ethereum. Permite a los artistas y creadores digitales emitir y vender criptoactivos personalizados que representan la propiedad de su obra digital sin necesidad de un intermediario.

[14] Artsy, es una empresa en línea de corretaje con sede en Nueva York, es un sitio web de desarrollo y alojamiento, que comercializa arte para numerosas galerías. Utiliza un motor de búsqueda y una base de datos para mapear conexiones en el mundo del arte. También pone en contacto a coleccionistas con obras de arte de casas de subastas, organizaciones sin fines de lucro y vendedores de todo el mundo.

[15] Lanzada en 2015, Discord es una plataforma de mensajería instantánea que permite a los usuarios comunicarse a través de la voz y video llamadas, mensajes de texto, y otros métodos, como parte de chats privados o comunidades conocidas como “servidores”.

[16] Fundada por Gavin Wood, la Fundación Web3 financia equipos de investigación y desarrolladores involucrados en la construcción de los cimientos de una web descentralizada.

[17] Galería de arte contemporáneo con sede en Zúrich, cuya misión es vincular el arte tradicional y el digital: https://www.katevassgalerie.com/

[18] El artista Robbie Barrat, que utiliza la inteligencia artificial como medio, produce obras que abordan los límites entre las redes neuronales y el mundo físico del arte.

[19] Polkadot es un protocolo de red que permite la transferencia de datos entre blockchains.

[20] Una red escalable de blockchains especializados, que utilizan casi el mismo código de base que Polkadot.

[21] Nota del editor: Véase https://news.cgtn.com/news/2021-04-06/World-s-first-offline-NFT-art-exhibition-lands-in-China-ZfaXVOPXhe/index.html

[22] Un nuevo movimiento artístico construido sobre blockchain. Véase https://async.art/

[23] Nota del editor: Véase https://robertalice.com/

[24] https://www.hicetnunc.xyz/objkt/14751

[25] https://www.hicetnunc.xyz/objkt/9733

[26] Metakovan (Vignesh Sundaresan) es el criptoinversor que compró la NFT de Beeple por 69 millones de dólares.